¿Qué es la agricultura ecológica?

La agricultura ecológica, orgánica o biológica es un sistema de producción agrícola que busca la obtención de alimentos de alta calidad respetando el medio ambiente en su obtención. Para ello se busca conservar la fertilidad de la tierra mediante la utilización sostenible de los recursos naturales. Se evita el uso de productos químicos de síntesis y se apuesta por la biodiversidad a través de prácticas propias. Todo ello se realiza de manera equilibrada, sostenible y prolongable en el tiempo. 

 La agricultura ecológica busca respetar los ciclos naturales de los cultivos, eliminar el uso de fertilizantes y pesticidas químicos y recuperar la biodiversidad relacionada con el mundo agrícola. Se busca el empleo de energías y recursos renovables para estas producciones. El foco de atención de esta agricultura es el suelo, como base de toda la producción agrícola. 

La agricultura ecológica emplea una serie de prácticas propias concebidas para minimizar el impacto de la agricultura en el medio ambiente. 

  • Eliminar la utilización de fertilizantes y pesticidas químicos.
  • Rotación de cultivos para recuperación del suelo entre cosechas.
  • Bioestimulación y fitofortificación para resistencia natural a plagas.
  • Recuperación de la biota del suelo. 

Perspectiva de la agricultura ecológica en España

El cultivo ecológico en España es una tendencia en auge. Actualmente somos el país de la Unión Europea con mayor número de hectáreas de cultivo ecológico.  A nivel mundial ocupamos el 4º puesto. Actualmente el 80% de la producción ecológica se exporta a los países del norte de Europa. Los operadores ecológicos han aumentado en un 51% en diez años. El crecimiento previsto por el MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) para este año es del 5% en superficie. Dentro del territorio español, las comunidades autónomas de Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana y Extremadura aglutinan el 83% de la superficie destinada a la producción ecológica.

Requisitos de la agricultura ecológica en la UE

El reglamento (CE) No. 834/2007 del Consejo de 28 de junio de 2007 establece la normativa para que una explotación sea considerada como ecológica y consiga el sello que la acredita como tal. Algunos de estos requisitos son:

  • Prohibición de utilización de organismos modificados genéticamente.
  • Prohibición de radiaciones ionizantes.
  • Uso de prácticas de labranza y cultivo respetuosas con el medio ambiente.
  • Rotación de cultivos.
  • Restricción severa de pesticidas químicos, fertilizantes sintéticos, antibióticos y otras sustancias sintéticas.
  • Elección de especies apropiadas a las condiciones locales y resistentes a plagas. 

Adaptación a la agricultura ecológica

Para producir una transformación del cultivo convencional a ecológico es necesario adoptar los principios de la agricultura ecológica y cambiar radicalmente el modo de trabajo, pero sobre todo, la mentalidad respecto a nuestra explotación.  

El periodo de transición de convencional a ecológico es de dos años antes de que se pueda considerar un producto ecológico, pero se necesita al menos 5 años para que las certificaciones anuales sean favorables. 

En este proceso de adaptación es bueno contar con una asesoría integral que aporte soluciones ecológicas frente a los casos adversos mientras se realiza la conversión, así como el conocimiento sobre la transición a través de cursos y formación para conocer todas las posibilidades de las que se dispone.

Rentabilidad de la producción ecológica

Aunque la transición de convencional a ecológico es dura y larga, la rentabilidad del cultivo ecológico es superior a la del convencional. Se estima que la producción decae un 18% (porcentaje variable según cultivo) al pasar de un cultivo convencional a uno ecológico, pero el precio mayor del cultivo ecológico supone un aumento de la rentabilidad de un 15%. 

De partida, la agricultura ecológica supone un ahorro para el agricultor por no emplear ni fertilizantes químicos ni pesticidas, por lo que baja el coste de la explotación. 

De todos modos es necesario calcular el umbral de rentabilidad para cada cultivo, analizar los costes en conjunto y el beneficio estimado. Estos cálculos se realizan con los costes fijos (maquinaria, combustibles), costes variables (semillas, abonado) y los beneficios previstos con los precios de campaña. 

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