Botrytis Cinerea: Enfermedades del viñedo III

La Botrytis cinerea, también conocida como podredumbre gris es una enfermedad de origen fúngico que afecta a numerosas especies de plantas. Algunas de las variedades que sufren más daños con esta enfermedad es el viñedo, pero sin embargo, no hay que olvidar otras especies como los cultivos hortícolas en los que el daño por esta enfermedad es más severo, como en el caso de la fresa. 

El principal síntoma de la Botrytis cinerea es la necrosis de los tejidos que infecta. Su desarrollo se multiplica en climas suaves con humedad elevada. Su propagación es muy rápida, por lo que es una enfermedad muy dañina y que hay que mantener controlada. 

Ciclo biológico

El desarrollo de la Botrytis cinerea comienza en el resto de cosechas anteriores que estaban infectadas y no se han eliminado en la nueva cosecha. Durante el invierno el hongo hiberna en el suelo y en las grietas de la madera y las yemas en forma de nódulos (micelios) sobre estos restos que han quedado de la cosecha anterior. Además se observa su prevalencia en la vid en los sarmientos en forma de esclerocios que se presentan como manchas negruzcas y alargadas. 

Cuando el clima es húmedo y templado (a principios de primavera, con temperaturas entre 15 y 23ºC) comienza a liberar esporas asexuales (conidios) para que se dispersen con ayuda del viento en busca de huéspedes en los tejidos vegetales de hojas y tallo. La Botrytis cinerea necesita bases nutritivas formadas por hojas, flores no fecundadas, heridas o muñones de hojas podadas, es decir, materia orgánica muerta para poder iniciar la invasión de las partes vivas de la planta.

Las esporas activas no atacan a tejido sano de la planta, necesitan encontrar una entrada con tejido necrótico, por heridas, roces o golpes para infectar a la planta. La rápida actuación frente a posibles heridas en la planta (por insectos, por granizadas o por podas incorrectas) es la mejor prevención contra la Botrytis cinerea. 

Etapas de intervención en viñedo

  • Floración, I: la variedad más sensible es la Garnacha, ya que no suelen aparecer síntomas en otras variedades. En este momento, cuando pueden quedar flores no productivas que se secan, puede ser uno de los focos de entrada principales para los problemas de Botrytis cinerea  posteriores.
  • Desde principio de envero (M1) hasta recolección (O): en este punto se produce la invasión del hongo en los órganos atacados, germinando el conidio si se dan las condiciones de lluvia y humedad apropiadas. El ataque en esta fase es en el racimo ya formado, que se deshidratará y pudrirá afectando a la sanidad y calidad de la uva e incluso a los procesos de fermentación en bodega por inhibición de levaduras. 

Síntomas y daños

La Botrytis cinerea puede afectar a todos los órganos verdes de la cepa. El daño más severo es en los racimos, ya que altera el equilibrio entre agua y azúcar. Esto tendrá graves consecuencias en post-cosecha, durante elaboración en bodega. 

Hojas

Los síntomas se manifiestan en el borde del haz en forma de necrosis que parecen quemaduras. Si el clima es húmedo, aparece un polvillo gris en el borde de las manchas. Los ataques en las hojas son un síntoma de la infección pero no ponen en riesgo a la cosecha. Sin embargo, suponen una gran superficie de desarrollo del hongo para que pueda expandirse a plantas cercanas para seguir con su expansión. 

Brotes jóvenes y sarmientos

Los primeros síntomas son manchas alargadas de color chocolate o negro que se recubren del característico polvillo gris si el tiempo es húmedo. Al final de la vegetación aparecen manchas negras sobre fondo blanco a lo largo del sarmiento y en el extremo, que se deseca de forma blanda. Los ataques más severos provocan la pérdida de brotes jóvenes cerca de la floración, por lo que se produce una disminución de la cosecha y yemas que no brotan de cara a la cosecha siguiente. 

Racimo

Los daños más severos por Botrytis cinerea  los sufren los racimos. Durante el periodo de floración-cuajado se manifiestan los daños en las inflorescencias y en el raspón en forma de manchas oscuras. Durante el periodo de maduración se producen los peores daños, ya que los racimos aparecen como podridos, con un moho de color gris que los recubre. También puede aparecer en el raspón estas manchas. Los ataques en maduración llevan a una disminución de la cosecha y de la calidad de los vinos que se pueden obtener. Si el ataque es muy severo puede llevar a que los racimos caigan al suelo. 

Control de Botrytis cinerea

La Botrytis cinerea  se mantiene entre cosechas en el suelo y en los restos muertos de poda. Así, igual que sirve de prevención para la mayoría de las enfermedades y plagas del viñedo, es muy recomendable retirar todos los restos de poda de la campaña para que no sirvan de alojamiento durante el invierno para colonias que nos pueden causar daños en la siguiente campaña. Además de esto, debemos prestar atención a las dos etapas clave de su desarrollo, sobre todo si nuestro clima es húmedo, para detectar la enfermedad en sus primeros síntomas y actuar en consecuencia con una correcta estrategia de lucha y evitar que se expanda a toda nuestra plantación.

Debemos prestar atención especial a las heridas en nuestras plantas, bien sea por granizo, picaduras de insectos, desbrozado mecánico o cualquier otra causa. Estas heridas son la principal fuente de entrada de la Botrytis cinerea en nuestra cepa. Si las heridas están en los sarmientos son fáciles de atajar con la aplicación de un mastic sellante. Si las heridas están en el racimo y son muy severas tenderemos que valorar la opción de cortar dichos racimos para que no pueda proliferar la podredumbre gris. 

Otra medida para su control es proporcionar una buena aireación de los racimos controlando la cantidad de masa foliar de la cepa. Cuanto mejor es la aireación, menores son los daños por Botrytis cinerea. Por lo tanto, se aconseja el aclareo de hojas si la vegetación es muy abundante y restringir el uso de fertilizantes nitrogenados para que el desarrollo vegetativo no sea excesivo. 

Estrategia de lucha

Prevención

La mejor estrategia de lucha contra la Botrytis cinerea es la prevención. Como ya hemos hablado en la etapa de control, deshacernos de todo el material vegetal de la poda de la campaña anterior es un buen precedente para la prevención. Además las medidas de humedad relativa en nuestra parcela mediante uso de sensores higrométricos y aplicaciones de recopilación de datos nos darán los momentos óptimos de actuación. A parte de lo ya comentado, una buena aireación de los racimos hace que la intensidad del ataque de Botrytis cinerea sea mucho menor. Por otro lado, los marcos de plantación más amplios y la conducción en espaldera hace que la viña sufra menos esta enfermedad. 

A parte de todo esto, tenemos que recordar que Botrytis cinerea sólo ataca a las plantas que se encuentran débiles. Si realizamos una supervisión apropiada de las heridas que pueden estar presentes en nuestra planta y aplicamos cicatrizantes en ellas frenaremos el núcleo de entrada. Además, si conseguimos fortificar nuestra planta con un correcto plan de nutrición, haremos que sea resiliente naturalmente a los ataques de estas enfermedades y conseguiremos disminuir el uso de soluciones de ataque, ya que la propia planta será más fuerte. 

Ataque – curativa

Si nuestra viña ya se ha visto afectada por la Botrytis cinerea  y no podemos aplicar la prevención porque sufrimos daños muy severos, podemos emplear la lucha química. Lo más recomendable es un tratamiento al inicio de envero en todas las variedades, pero especialmente en Viura ya que es la más sensible. Sin embargo, estos tratamientos químicos deben ir apoyados de las medidas de prevención anteriormente citadas para que sean de utilidad. 

El control biológico de la Botrytis cinerea Botrytis cinerea es preventivo, ya que emplea hongos antagonistas que han de comenzar a combatir antes de que el patógeno esté muy extendido. Además de estos hongos antagonistas se emplean bacterias y nematodos que frenan su desarrollo. 

Tratamientos alternativos

Algunos preparados de plantas, como los extractos de tomillo, ajo y pimienta, semillas cítricas u orégano se emplean y comercializan como preventivos del ataque de la Botrytis cinerea con relativa eficacia en estadios tempranos. De todos modos, la mejor alternativa para el control químico es el empleo de microorganismos antagonistas que frenan el desarrollo de las esporas de la podredumbre gris. Esto provoca que la enfermedad no pueda avanzar en el cultivo.

No confundir la Botrytis cinerea con

Otras alteraciones parásitas en la vid pueden dar síntomas parecidos a los de Botrytis cinerea, pero son sencillos de diferenciar. 

  • Mildiu: durante la floración provoca un oscurecimiento duro del raquis y deformación en forma de S con pelusilla blanquecina. En el caso de la Botrytis cinerea  el oscurecimiento del raquis es blando, no hay deformación y la pelusilla que lo recubre es gris. Si observamos las hojas, el mildiu crea la característica “mancha de aceite” en el haz, mientras que la podredumbre gris crea amplias zonas necrosadas con aspecto de quemaduras, en el borde de la hoja.
  • Podedumbres secundarias: la Botrytis cinerea no es la única enfermedad patógena que da podredumbre de las partes vivas de la planta. Sin embargo, estas podredumbres secundarias recubren de polvillo no grisáceo las partes afectadas. Dependiendo de la variedad los colores que adquiere son distintos. 
  • Desecamiento del racimo: se seca el raspón del racimo durante la maduración sin afectar a los granos y sin cubrirse de ningún polvillo.

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