La alcachofa

La alcachofa, Cynara Scolymus, es una planta perenne de la familia de las Asteráceas. Se tiene constancia del cultivo de la alcachofa desde la Antigüedad, ya que se conservan documentos de su consumo y cultivo desde la época egipcia y romana. Es una planta originaria del Norte de África y sur de Europa. 

Importancia económica y distribución geográfica del cultivo de la alcachofa

El 90% de la producción mundial de alcachofa tiene lugar en la cuenca mediterránea. España, Francia e Italia completan el 80%. España es el segundo productor a nivel mundial por detrás de Italia, con un 30% de la producción. El 40% de las alcachofas españolas son transformadas industrialmente, ya sea en conserva o por sus extractos naturales. 

Propiedades nutricionales de la alcachofa

La alcachofa contiene fósforo, calcio, magnesio, potasio y hierro. Además, contiene cinarina, que estimula la secreción de bilis lo que favorece la digestión de las grasas. La alcachofa es rica en fibra y en fitoesteroles, que controlan los niveles de colesterol en sangre. Por otro lado, contiene flavonoides, que protegen contra las enfermedades cardiovasculares y tiene efecto antioxidante. 

El cultivo de la alcachofa

Siembra

El cultivo mediante semilla permite tanto el trasplante como la siembra directa y es el más favorecido desde el punto de vista de la sanidad vegetal. Los espacios entre líneas han de ser de 60-90 cm. Se necesitan 27000 semillas por hectárea (1kg). Es muy conveniente esperar a su siembra a que comiencen las temperaturas a descender, ya que las temperaturas altas en el suelo hacen que descienda el porcentaje de germinación de las semillas. 

Clima

La alcachofa es una hortaliza de invierno, de la temporada fría. Crece en temperaturas de entre 7 y 29ºC, libre de heladas ya que es muy sensible a éstas. La vernalización de la planta (floración debida al frío para generar el fruto) se produce con temperaturas muy bajas, sin embargo es conveniente que no descienda de los -3,8ºC ya que la cosecha corre peligro de arruinarse por completo. 

Los climas cálidos y secos favorecen que las braceas (hojas del fruto) se abran rápidamente destruyendo la ternura y consistencia de la parte comestible, volviéndola amarga y desaconsejaba para la venta. 

Suelo

Las plantas de la alcachofa cuentan con un sistema radicular fuerte y profundo. Prefieren los suelos arenosos, fértiles y bien drenados. Es recomendable evitar suelos ligeros con excesivo drenaje y poca conservación de la humedad. Soporta mal el exceso de humedad en el suelo. Se adapta a suelos con un pH ligeramente alcalino. Acepta una ligera salinidad, pero un nivel elevado necrosa las braceas y facilita enfermedades como la Botrytis y la Erwinia. 

Preparación del terreno

Es un cultivo plurianual (bianual o trianual), por lo que la preparación del suelo debe ser óptima. Se recomiendan labores profundas para mejorar la permeabilidad y aireación del suelo.

Abonado

Las alcachofas necesitan menos fertilización que la mayoría de los cultivos hortícolas. Es recomendable realizar un abonado de fondo en la fase de preparación del terreno en el que aportar un 30% del nitrógeno total a aportar en todo el ciclo vegetativo del cultivo. 

Asociaciones

Al tratarse de un cultivo plurianual, no es aconsejable introducirlas en parcelas donde haya rotación. Al permanecer varios años en el mismo suelo agota la materia orgánica del mismo. 

Si se realizan plantaciones sucesivas sin dejar el tiempo de reposo suficiente pueden producirse problemas sanitarios de parásitos del sistema radicular y enfermedades por virus y bacterias. Se recomienda introducir en la rotación de la parcela praderas verdes con multiflores para enriquecer el suelo con materia orgánica. 

Plagas

  • Pulgones: aparecen si se abusa del riego y los abonados ricos en nitrógeno. El jabón potásico y los repelentes de extracto de ajo funcionan bien.
  • Gusano barrenador: se introduce en el tallo y crean galerías. La mejor solución es el tratamiento con el Bacillus Thuringiensis.
  • Caracoles o babosas: se retirarán a mano después de los días de lluvia. Si se colocan tejas en los alrededores de la plantación será más fácil su localización ya que las tejas les sirven de refugio. 

Enfermedades

  • Mildiu: favorece su desarrollo el ambiente húmedo y templado. Con las bajas temperaturas se detiene su desarrollo.
  • Ramularia cynarae: hongo que recubre las hojas con manchas de color gris formando placas. Para su prevención hay que evitar el estancamiento de aguas y una excesiva humedad del terreno. Se combate de forma similar al mildiu con preparados de cobre. 

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