Lúpulo

El lúpulo, Humulus Lupulus, es una planta trepadora de la familia de las cannabáceas que puede llegar a alcanzar los 12 metros de longitud.

El lúpulo es uno de los ingredientes de la cerveza. De hecho, es un ingrediente esencial ya que aporta el característico sabor amargo de esta bebida y ayuda a que la espuma de la cerveza sea más estable. España es uno de los primeros productos de lúpulo, el sexto en Europa y el décimo a nivel mundial, aunque su cultivo aún es minoritario. La Asociación de Lúpulos de León está realizando una fuerte labor de implantación de este cultivo en España.

A parte de su empleo para la elaboración de la cerveza, sus propiedades medicinales y cosméticas ha hecho que esté presente en la agricultura desde la antigüedad, ya que se conocen cultivos de lúpulo desde el 4000 a.C. 

En la antigüedad el lúpulo se utilizaba para aromatizar la cerveza. Además era un reconocido sedante y antiséptico contra las bacterias patógenas. En Babilonia se empleaba el lúpulo para la elaboración del Sikar y en la India se empleaba para el soma. En Roma el lúpulo era un sazonador.

En la actualidad, el lúpulo se emplea en el ámbito médico para tratar la ansiedad y los trastornos del sueño, así como el TDAH y síntomas menopáusicos. 

Propiedades medicinales del lúpulo

El lúpulo es una planta con grandes propiedades medicinales . Ésta es principalmente utilizada como relajante, y guarda similitudes con otras plantas como la valeriana o la lavanda, así como para paliar los efectos más comunes de la menopausia. El lúpulo sirve para relajar todo el sistema nervioso. Esto ayuda en casos como los ataques de ansiedad y el insomnio. También ayuda a mejorar la digestión. Sus propiedades antisépticas lo hacen un buen remedio para la piel dañada o con impurezas como el acné. Además regenera el cabello y es eficaz contra la caspa. 

El cultivo del lúpulo

El lúpulo es originario de China y requiere de un clima templado ya que necesitan humedad cuando son jóvenes. Además es una planta muy resistente al frío, por ello el lúpulo se cultiva principalmente en Alemania, EEUU y China.

 Las especies Humulus lupulus engloban cinco variedades conocidas: 

  1. Neomexicanus
  2. Lupuloides
  3. Pubescens
  4. Cordifolius
  5. Lupulus lupulus, que es la cultivada mayoritariamente en las explotaciones de este cultivo. 

Características 

Es una planta trepadora y requiere la construcción de una estructura que le ayude a crecer. Consta de una corona de rizomas bajo el suelo que crece en forma de enredaderas fuera del suelo. Lo que se cosecha son sus flores, que se recogen como conos verdes que tendrán que ser secados posteriormente. Cuando plantamos lúpulo para producir cerveza se planta el rizoma y hacia la primavera comienzan a escalar los primeros brotes, cuando llega el invierno la parte externa del lúpulo muere dejando solo vivo los tallos y raíces bajo tierra, debiéndose cortar las ramas externas a ras de suelo.

Los cultivos maduros tienen raíces densas y penetrantes. Además cuenta con una red de raíces superficiales de alimentación. Las plantas de lúpulo son productivas durante muchos años, siendo una especie longeva que puede alcanzar los 50 años. 

El lúpulo tiene plantas macho y hembra, diferenciables por sus flores. Para la producción de lúpulo, sólo las flores hembra no fertilizadas son valoradas ya que son las que crean mayor cantidad de lupinina en forma de resina. Las plantas macho sólo se utilizan en los viveros de planta de lúpulo para crear nuevas variedades a partir de híbridos. 

Los conos de lúpulo de la flor femenina madura son los que contienen la glándula que crea la lupulina en forma de resina, la causante de sus propiedades amargas y medicinales. La mayor parte de la lupulina se produce en las braceas en el interior del cono. 

Siembra

Puede realizarse de tres maneras: desde semilla sobre terreno preparado, con esquejes o con rizomas. La más habitual es a través de rizomas. La siembra por rizomas se realiza en agujeros de unos 10 cm de profundidad. EL rizoma ha de depositarse en horizontal con cuidado. Sobre el rizoma se realiza un acolchado de suelo en forma de montículo. Plantar demasiado profundo el rizoma puede conllevar que nuestra planta no se desarrolle porque se ve ahogada por el agua de riego. En cuanto la enredadera comienza a surgir del suelo (una altura de unos 15 cm) es necesario entutorar la planta. Se hará de forma manual en forma de espiral en el sentido de las agujas del reloj para que después siga el crecimiento ascendente sin dar problemas. 

Clima

Sus demandas de sol son elevadas. Es una planta propia del hemisferio norte, por lo que el clima tiene que ser templado o frío. Los climas cálidos no le favorecen. El viento tiene que ser suave ya que es una planta trepadora y por lo tanto es débil en sus tallos. Si la zona en la que plantamos es alto, debemos tomar medidas de cobertura para la planta.  La utilización de mallas antiviento en los extremos de la finca es el recurso más habitual. Los vientos fuertes pueden hacer peligrar todo el desarrollo vegetal del lúpulo por ruptura de tallos. 

Suelo

El lúpulo necesita de una tierra con buen drenaje, rica en nutrientes. Por lo tanto, la tierra más óptima para este cultivo es la arenosa a arcillosa. Se necesita buena profundidad para el correcto desarrollo radicular. Lo más importante respecto a las necesidades del suelo es que deje buena disponibilidad de agua a la planta pero que no la encharque, ya que acabaría con las raíces secundarias superficiales de alimentación. El lúpulo necesita de una buena cantidad de materia orgánica, si no está de forma nativa en el suelo, los niveles de fertilidad deben ser ajustados antes de plantar. Un sistema de fertirrigación es el más óptimo para este cultivo, para suplir las necesidades de agua y nutrientes de la planta. 

Abonado y nutrición. 

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el lúpulo tiene una alta demanda de materia orgánica, por lo que tendremos que mantener un suelo sano y nutrido, con un buen balance de nutrientes para que la biota del suelo esté saludable. Atendiendo a esta demanda de alta fertilidad se recomienda que estén altos los niveles de fósforo y potasio, que ayudarán a la planta en el desarrollo radicular. 

Se recomienda realizar un abonado después de la cosecha de los conos (en otoño). Además, hay que ir vigilando el consumo de nutrientes a lo largo de todo el ciclo vegetativo, mostrando especial atención a las etapas de floración y maduración, ya que un descenso de los nutrientes en esta fase puede conllevar una malformación en las bracteas de los conos por lo que no se producirá la lupulina y la cosecha carecerá de interés. En esta fase es importante mejorar las defensas naturales de la planta con aportes de aminoácidos y fitoalexinas. Además es importante mantener altos los niveles de potasio, para mejorar el engorde de las flores para asegurar un óptimo rendimiento y una gran calidad. 

El pH del suelo debe estar entre 6,0 y 6,5, por lo que habrá que realizar una corrección de la acidez en el caso de que nuestros suelos tengan pH más alto. 

Plagas y enfermedades

Los problemas más comunes con el lúpulo son debidos a los hongos (mildiu y oidio), el pulgón y la araña roja. Para todos ellos lo mejor es la prevención. Para evitar la aparición de hongos, hay que evitar la humedad: elegir un marco de plantación apropiado y realizar deshojado para mejorar la aireación en zonas con alta humedad ambiental. El pulgón y la araña roja las podemos combatir con lucha biológica, como las mariquitas.

Los tratamientos de extractos de plantas, como los de ortigay las infusiones de cola de caballo son recomendables para el lúpulo. 

Poda

En otoño, cuando las plantas no conserven ninguna hoja y se hayan secado completamente, cortaremos los tallos a 5 centímetros del suelo.A finales de invierno o principios de primavera podemos desenterrar alrededor de estos tallos y cortar toda la parte seca del año anterior hasta llegar a la parte tierna de la raíz, lo cual fortalecerá la nueva brotadura.

Recolección del lúpulo

Las flores del lúpulo o conos se comienzan a recolectar a partir de finales de verano y hasta el otoño, cuando los conos están maduros, esto se detecta cuando los conos desprenden un olor más fuerte y se pueden fregar en los dedos. Para su secado se puede utilizar un horno a una temperatura que no supere los 60 grados o al aire libre.

A nivel industrial se crean unos pellets que se emplearán posteriormente para la adición en la elaboración de cervezas o para su uso en extractos medicinales. 

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